Oficina de Turismo: Estación Marítima, 39001 Santander.
Información general: extensión 5.289 Km2, 530.000 habitantes. Capital: Santander.
De interés: España verde, playas, Cueva de Altamira que ha sido llamada 'La Capilla Sixtina del Cuaternario' (12.000-15.000 ac.), Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Picos de Europa, la Reserva Nacional de Saja, el Parque Nacional de Liencres y Oyambre.
Monumentos: catedral basílica, Museo Marítimo del Cantabrico, Museo Municipal de Bellas Artes, Museo Regional de Prehistoria y Arqueología, Biblioteca y Casa Museo Menéndez Pelayo , iglesia del Santísimo Cristo, Palacio de la Magdalena y Edificio del Casino.
Gastronomía: Un fenómeno extendido por toda la geografía regional en los últimos años ha sido la reconversión de antiguas casonas y palacios en restaurantes. Con estas acciones se han recuperado valiosos edificios y ha aumentado considerablemente la oferta del sector. La reducción de la producción lechera también ha propiciado esta corriente y en el medio rural han aparecido numerosas casas dedicadas al noble arte de la cocina. En Cantabria se abre el apetito con un contundente cocido montañés (de alubias, berza y cerdo), también conocido como olla podrida, o con un cocido lebaniego, de garbanzos, repollo y 'compaño' de carne, o quizás con guisos de patatas, merluza, bonito, langosta o salmón. La fauna piscícola está representada por moluscos y mariscos (almejas, percebes, quisquillas o bogavantes) y pescados de roca, así como la sardina o el bocarte, llamado boquerón en otras latitudes. El bonito del norte llega a las lonjas desde caladeros cercanos y se vende para consumir fresco o en conserva. En Santoña y su zona de influencia, la industria conservera tiene un notable peso en la economía y las escasas anchoas son un producto de exportación por su calidad. Los ríos trucheros y salmoneros de la provincia proporcionan abundantes ejemplares en temporada, y las angulas son un bocado muy apreciado. Las carnes de Reinosa y Solares conforman buena parte de los segundos platos. Arroz con leche y leche frita son dos ejemplos de postres caseros típicos de la región, así como los sobaos y quesadas pasiegos, las corbatas de Unquera y las pantortillas de Reinosa. Los quesos de Cantabria, desde los de nata hasta el Picón, tipo Cabrales, pasando por el ahumado de Aliva, el de Pido o el de Las Garmillas, abarcan una amplia gama, con una calidad contrastada. El orujo y el tostadillo de Liébana son prácticamente las únicas muestras procedentes de la producción vitivinícola.