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Parques Nacionales: |
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Se puede decir que la costa norte es la consagración eterna de lo verde. Desde las praderías del interior hasta el borde mismo de los acantilados, todo pasa por la patina del verde. Su precio es esa fina lluvia que alimenta el suelo, armoniza el paisaje y mantiene el equilibrio hidrográfico. Es la montaña que se asoma al mar. El océano Atlántico y el mar Cantábrico, que han formado espectaculares acantilados en los que se resguardan pequeños puertos, playas de fina arena y ocultas calas sobrevoladas por gaviotas. Sus habitantes –celtas, astures, cántabros y vascos-, protegidos por la naturaleza, resistieron a Roma, a los árabes, y a los pueblos invasores que venían por el mar. En Galicia surgió en Santiago, la más famosa de las peregrinaciones. En Asturias comenzó la Reconquista, la lucha contra los árabes que duraría casi siete siglos. De Cantabria partieron en el siglo IX los foramontanos para repoblar Castilla devastada por las guerras. En el País Vasco se conserva la más antigua lengua de Occidente: el euskera. A las cuatro comunidades de la costa norte siempre fue más fácil llegar por el mar. Las comarcas del interior, montañosas, cubiertas de bosques y sin casi caminos, fueron cruzadas por pocos viajeros –la mayor parte de los cuales peregrinaban a Santiago de Compostela- y han sido lugares escondidos que han conservado por ello no solo su paisaje sino también costumbres y tradiciones. Marinera y agrícola, un recorrido por esta España Verde siempre agradará al más exigente de sus visitantes. GALICIA En el extremo de la península, abrazada por un mar que la ha llenado de rías, playas e islas, y rodeada de montañas que la han mantenido aislada, a lo largo de la historia –excepto en sus caminos de peregrinaje- se encuentra este país de casi 30.000 kilómetros de superficie repartido en cuatro provincias: A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra. De ellas solo Ourense no tiene salida al mar pero, en cambio, posee las más altas montañas. Los símbolos gallegos son principalmente el cruceiro (para rezar) y el hórreo (para almacenar el grano), que es como decir el espíritu y la materia. Pero para comprender Galicia hay que contemplar sus pequeñas aldeas envueltas en brumas, un paisaje que no ha cambiado en siglos. LOS ANCARES, CEBREIRO y O'COUREL (Lugo) también para eapaña verde Distancias kilométricas: Madrid: 469 Km., Lugo: 42 Km. Altitud: 1.969 m. s/m. Desde Becerreá (en la Nacional VI) se parte para Los Ancares, sierra del macizo galaico-leonés, magnífico paraje natural reserva de flora y fauna donde mora el urogallo. En Degrada, a 16 Km. de San Román de Cervantes, hay un albergue. En la zona se encuentra La Reserva nacional de caza de Os Ancares (corzo y jabalí). Al Cebreiro se accede desde Piedrafita, donde se encuentra ya excelente queso. El Santuario de O´Cebreiro marca la entrada en Galicia del Camino de Santiago, (francés). La Sierra de O´Courel es la más completa desde el punto de vista geológico. Es un mosaico de valles profundos y elevadas cumbres con espesa vegetación autóctona. Punto de partida puede ser Piedrafita Do Cebreiro. La otra puerta de entrada sería desde Quiroga. Ha sido restaurada la ferrería de Seoane, uno de los vestigios más espectaculares de la industria siderúrgica artesanal de Galicia, construida hacia el año 1808. Se puede ver en funcionamiento el antiguo y espectacular mecanismo hidráulico en el entorno de un notable atractivo paisajístico.
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LOS PARQUES NACIONALES España cuenta con un rico patrimonio de Parques Nacionales, con el objetivo de albergar espacios representativos de los diferentes sistemas naturales cuya conservación se juzgue de interés para el país. Enclavados en sistemas montañosos del norte peninsular se encuentran el Parque Nacional de los Picos de Europa, el de mayor superficie de la red con más de 64.000 hectáreas distribuidas entre las Comunidades Autónomas de Asturias, Cantabria y Castilla y León, con sus bosques de hayas, robles y abedules, y el rebeco como animal más representativo; el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido con una superficie de 15.608 hectáreas pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Aragón en pleno corazón de la cordillera Pirenaica, que incluyen el circo de Pineta, con sus glaciares colgados y los profundos cañones kársticos de Añisclo y Escuain, además de una amplia muestra de la fauna pirenaica. El Parque Nacional de Aigües Tortes y Estany de Sant Maurici en el Pirineo catalán. Con sus cerca de 10.000 hectáreas recoge una magnífica síntesis de lo que es la cordillera pirenaica en su parte central más continental. Sus aguas tortuosas, sus lagos y sus riscos poblados de abetos. En La Mancha abundan las lagunas endorreicas, más o menos permanentes, y los encharcamientos estacionales debido al complejo mecanismo hidrológico que combina sus acuíferos con sus ríos Guadiana, Cigüela, Záncara y Riansares. El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel con 2.000 hectáreas, acoge a una ingente cantidad de aves acuáticas por su importancia como refugio, lugar de nidificación y escala en las migraciones. El Parque Nacional de Cabañeros, situado también en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, abarca un total de 40.000 hectáreas y está formado por un conjunto de sierras paleozoicas alternando con extensas llanuras o superficies de raña. Cabañeros es la mejor y más extensa representación del bosque mediterráneo ibérico. En el sur, el Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el más sobresaliente de nuestros espacios naturales y uno de los más importantes del continente. Con más de 50.000 hectáreas y una extensa zona de protección aledaña, incluye un complejo sistema hidrológico de arroyos, caños y marismas de la orilla del Guadalquivir, así como la desembocadura de dicho río y una zona de litoral de 30 kilómetros. Playas, dunas móviles, matorral y monte acogen a multitud de especies de aves anátidas y rapaces; así mismo es el último reducto de especies en vías de extinción como el lince, el calamón, el águila imperial o la focha cornuda. En las provincias de Granada y Almería, se encuentra el Parque Nacional de Sierra Nevada, con una extensión de 86.000 hectáreas, que reune los recursos naturales de la alta montaña con las formaciones vegetales del clima mediterráneo, estando presentes el desierto frío de altura, la estepa subalpina, los bosques de coníferas y otros tipos de vegetación. En las Islas Baleares, el pequeño archipiélago de Cabrera es uno de esos centenares de mínimos mundos insulares que dan vida y belleza al mar Mediterráneo. Allí se encuentra el Parque Nacional marítimo-terrestre del Archipiélago de Cabrera, con una superficie de 8.703 hectáreas de caliza mediterránea con vegetación achaparrada y un gran valor ecológico relacionado con la importancia de su ornitofauna (pardelas, cormoranes, gaviotas, rapaces). Las Islas Canarias son el espacio natural más protegido de España. Situadas en la región biogeográfica llamada Macaronesia, de origen eruptivo, tienen en Tenerife, la mayor y más importante de ellas, el mítico y asombroso Teide, máxima altura con 3.717 metros. Este es el centro del Parque Nacional del Teide, con 13.571 hectáreas de extensión, de gran variación altitudinal que propicia toda una gama de climas y pisos de vegetación que le hace ser un paraíso de la flora y fauna endémicas como la violeta, la hierba pajonera y el cernícalo, el alcaudón y el lagarto tizón. El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente situado en la isla de La Palma, desvela en su interior las rocas más antiguas del archipiélago (Complejo Basal) y representa el milagro del agua. Conserva las mejores muestras del ecosistema del pino canario y una gran cantidad de endemismos vegetales así como una fauna rica en aves autóctonas. Tiene una extensión de 4.690 hectáreas. En la isla de Lanzarote, el Parque Nacional de Timanfaya con una superficie de 5.107 hectáreas es la montaña de fuego que, con más de trescientos cráteres nacidos durante las distintas etapas eruptivas, da testimonio de la naturaleza volcánica de las islas. Muy popular por su riqueza cromática, sus «islotes» vegetales y algunos ejemplares de su fauna como el lagarto de Haría, el alimoche o la pardela. El Parque Nacional de Garajonay, en la isla de La Gomera, abarca una superficie de 3.984 hectáreas, ostentando el título de Patrimonio de la Humanidad otorgado por la UNESCO. Recoge una valiosísima representación de la laurisilva, formación que hace millones de años constituía la vegetación de la cuenca mediterránea y el norte de África, dando lugar también a una fauna vinculada al bosque como las palomas endémicas de la zona (rabiche, turqué) y los insectos. La visita de los Parques Nacionales requiere unos requisitos que les pueden ser facilitados en las oficinas de turismo.
CABAÑEROS Y SU ENTORNO El Parque Nacional de Cabañeros se encuentra localizado entre el cuadrante noroccidental de la provincia de Ciudad Real y el suroccidental de Toledo. Incluido en el sistema orográfico de los Montes de Toledo, lo limitan al este y oeste los ríos Bullaque y Estena, respectivamente, y abarca el Macizo del Chorito y Macizo de Rocigalgo al Norte y la Sierra de Miraflores al Sur. Está formado por un conjunto de sierras paleozoicas alternando con superficies de raña plio-cuaternarias (extensas llanuras originadas por relleno con materiales erosionados de las sierras circundantes), abarcando un total de 40.000 hectáreas. Climáticamente, Cabañeros se encuentra en el dominio mediterráneo, con un marcado período de sequía estival y lluvias primaverales y otoñales. Suele nevar alguna vez a lo largo del año, más frecuentemente entre diciembre y abril. Cabañeros es la mejor y más extensa representación del bosque mediterráneo ibérico, merecedora del máximo reconocimiento y protección que la ley otorga, formando parte de la Red de Parques Nacionales del Estado Español. LA VEGETACIÓN Y LA FLORA DEL PARQUE Se pueden distinguir tres grandes unidades de vegetación natural: bosques (encinares y alcornocales con quejigos, melojares y formaciones de ribera), matorrales (jarales y jaral-brezales) y formaciones herbáceas de pastizal, tanto vivaces como anuales. También son significativas, si bien con menor importancia paisajística, las comunidades ligadas al medio acuático, así como la vegetación rupícola. Los encinares, formación donde domina la encina (Quercus rotundifolia), tienen un cortejo florístico con numerosos arbustos como el madroño (Arbutus unedo), el labiérnago (Phillyrea angustifolia), la cornicabra (Pistacia therebinthus), la madreselva (Lonicera implexa), y especies termófilas como el mirto (Myrtus communis), acebuche (Olea europaea var. sylvestris) y lentisco (Pistacia lentiscus). El alcornocal, formación muy ligada al encinar, comparte el mismo cortejo florístico y presenta todas las transiciones posibles. Acompañando al alcornoque (Quercus suber), aparecen especies como el arce de Montpellier (Acer monspessulanum), el madroño, el quejigo, el durillo (Viburnum tinus), el labiérnago, etc. En etapas menos evolucionadas se instalan los jaral-brezales. En las umbrías, estos matorrales son muy ricos en brezos (Erica australis y Erica arborea) y jaras cervunas(Cistus populifolius), mientras que en las solanas se presenta una variante más seca del jaral-brezal, dominada por la jara pringosa (Cistus ladanifer). El roble melojo (Quercus pyrenaica) origina formaciones de gran interés. Se localiza en dos situaciones topográficas diferentes. Por una parte, los melojos se instalan en algunos fondos de valle, abiertos y de escasa pendiente, con suelos profundos y alto nivel freático. Por otro lado, en las cotas de mayor altitud del territorio, por encima de los 1.000m, en exposiciones de umbría, y sobre los 1.200 m. en solanas, encontramos melojares acompañados del mostajo (Sorbus torminalis), el arce de Montpellier, la encina y el madroño. Los bosques riparios son muy variados aunque poco extendidos, apreciándose un cambio en las especies dominantes en sentido este-oeste. Pueden distinguirse: * Fresnedas: formaciones dominadas por fresno (Fraxinus angustifolia) y sauce (Salix atrocinerea). En las zonas más secas van acompañadas de tamujo (Securinega tinctorea) * Alisedas: bosques en galería formados por el aliso (Alnus glutinosa), acompañado también por fresnos y sauces. * Abedulares: los bosquetes de abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata) constituyen comunidades relictas, en las que el abedul aparece acompañado de muchas especies raras, como acebo (Ilex aquifolium), arraclán (Frangula alnus) y loro (Prunus lusitanica). * En los trampales (brezales pantanosos) se desarrolla un tipo de vegetación calificada como relíctica para los Montes de Toledo. Acompañando al brezo de pantano (Erica tetralix) aparecen el mirto de Brabante (Myrica gale) y poblaciones de plantas carnívoras corno Drosera rotundifolia y Pinguicula lusitanica. LA FAUNA El interés de las comunidades de vertebrados es muy elevado, tanto por su número (276 especies) como por el alto porcentaje de presencia de especies amenazadas a nivel mundial (el 4,7%) y en España (el 25,36%). Mamíferos Entre los grandes mamíferos destaca el ciervo (Cervus elaphus) por su abuncancia, también el corzo (Capreolus capreolus) y el jabalí (Sus scrofa). La liebre (Lepus granatensis) es abundante, mientras el conejo mantiene una población escasa. La situación de las especies-presa de este ámbito da lugar a una comunidad de carnívoros donde predominan los consumidores de micromamíferos, caso del zorro (Vulpes vulpes), garduña (Martes foina) y Gineta (Cenetta genetta), así como una notable presencia de predadores de conejos, en los lugares donde aquellos están presentes, como el gato montés (Felis sylvestris) o el lince (Lynx pardina). Otra especie, de ecología fundamentalmente acuática, es la nutria (Lutra lutra). Su población en el ámbito del Parque parece estable, estando presente en todo el corredor del Estena, donde llega a utilizar en invierno y primavera los afluentes temporales. En verano se acantona en las múltiples pozas del río. Aves Las aves, el grupo más numeroso con 198 especies presentes, cuenta con la presencia de un 3% de especies amenazadas a nivel mundial, donde destacan las aves típicamente mediterráneas (buitre negro, águila imperial) y también otras esteparias (sisón, avutarda). El 24,2% de las aves presentes se consideran "amenazadas" en España. Destaca la comunidad de aves nidificantes en la sierra, que cuenta con elementos de tanto interés como la cigüeña negra (Ciconia nigra), el buitre negro (Aegypius monachus), con un núcleo de cría de 120 parejas reproductoras en 1995, y otras aves de presa, como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el águila real (Aquila chrysaëtos), el águila calzada (Hieraaetus pennatus) y el águila culebrera (Circaetus gallicus). Entre las aves nidificantes en la raña, de afinidad esteparia, pueden citarse la collalba rubia (Oenanthe hispánica), la avutarda (Otis tarda), el sisón (Tetrax tetrax) y el alcaraván (Burhinus oedicnemus). Reptiles Quizá el reptil más amenazado de Cabañeros es el galápago europeo (Emys orbicularis). El galápago leproso (Mauremys leprosa) parece estar relegado a los arroyos de la raña. El lagarto ocelado (Lacerta lepida) ocupa casi todo el Parque, al contrario que el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), típico de los sotos de arroyos montanos. La lagartija ibérica (Podarcis hispánica) suele encontrarse con mayor frecuencia en los claros del bosque de ladera, ocupando las pedrizas, superponiéndose con la distribución de la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), aunque ésta tiende a encontrarse en las zonas más bajas. Otros reptiles presentes son la salamanquesa común, el eslizón ibérico , la víbora y culebras como la culebra de herradura, escalera, bastarda, de collar, viperina y la culebrilla ciega. Anfibios Las poblaciones de anfibios de Cabañeros son muy interesantes y bastante desconocidas en cuanto a su posición taxonómica. Destacan la salamandra (Salamandra salamandra bejarae), subespecie exclusiva de Montes de Toledo y Sierra de San Vicente; el tritón ibérico (Triturus boscai) y el tritón verdinegro (Triturus pygmeus). Otros anfibios que pueden observarse en el Parque son el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi); sapo de espuelas (Pelobates cultripes); sapo común o escuerzo (Bufo bufo spinosus); sapo corredor (Bufo calamita); ranita de San Antonio (Hyla arborea molleri), habitante de las zonas montanas; ranita meridional (Hyla meridionalis) y la rana común (Rana perezi). Peces Las especies presentes son el jarabugo (Anaecypris hispánica), únicamente presente en el Estena; barbos (Barbus comiza y B. microcephalus), cachuelo (Leuciscus pyrenaicus), boga (Chondrostoma polylepis wilikommii), pardilla (Rutilus lemmingii), calandino (Tropidophoxinellus alburnoides) y colmilleja (Cobitis paludica). Provincias: Toledo y Ciudad Real. Superficie: 40.000 Ha. Oficina: Pueblonuevo del Bulleque 13194 Ciudad Real Tel: 926.78.32.97 Fax: 926.78.32.97 PARQUE NACIONAL DE LOS PICOS DE EUROPA Ha sido el primero de los Parques Nacionales españoles. Se encuentra situado a caballo entre las provincias de Asturias y León, ocupando la región occidental del macizo montañoso de los Picos de Europa. A la grandiosidad y espectacular belleza de sus bosques y montañas se une su importancia histórica. En las peñas y riscos que hoy constituyen el Parque Nacional de los Picos de Europa comenzó a escribirse la larga historia de la reconquista española. Desde el siglo VIII, el nombre de Don Pelayo y la Cueva de Covadonga han quedado para siempre unidos a la historia de España. El Parque Nacional, con 16.925 hectáreas, está dominado por una serie de picos que sobrepasan los 2.400 metros de altitud. El Cares y el Dobra son los dos principales ríos que con sus frías y rápidas aguas lo delimitan por el Este y por el Sur, respectivamente. Mención especial merecen dos lagos de origen glaciar: el Enol y La Ercina, denominados popularmente como los "lagos de Covadonga", y cuyo acceso puede hacerse por carretera. La especie arbórea más importante es el haya, que desde los 800 hasta los 1.500 metros de altitud cubre las laderas de este paisaje montañoso. En los valles bajos se localizan los majestuosos y corpulentos castaños. Los robles están también presentes con tres especies, y en las profundas vaguadas y umbrías pueden encontrarse los tejos. Salpicando los hayedos se encuentra el acebo, arbusto importantísimo para la supervivencia de las especies animales durante los duros inviernos, ya que les proporciona alimento y cobertura en estos bosques de hoja caduca. Esporádicamente visitan el Parque tanto el oso, que va de paso, como el lobo, expulsado de otras zonas. El dueño y señor de estas históricas peñas asturianas y la especie más abundante es el rebeco. El urogallo tiene sus cantaderos en las vertientes norte de estos montes, y en los bosques viven, junto a la marta y el gato montés, las ardillas, los lirones y los azores. El zorro es muy abundante, y en los cursos de agua vive la nutria, alimentándose de las truchas, reos y pequeños salmones, que constituyen la riqueza piscícola de estos fríos y turbulentos ríos. Al Parque Nacional se llega por carretera desde Cangas de Onís. Una carretera asfaltada conduce al Monasterio de Covadonga, en pleno Parque Nacional, y sigue hasta los lagos. A Cangas de Onís se puede acceder desde Oviedo por la carretera nacional 634, pasando por Infiesto y Arriondas. Desde Riaño se llega por la espectacular carretera comarcal 637, a través del puerto del Pontón. Desde Santander, por San Vicente de la Barquera y Unquera, se puede alcanzar el Parque, bordeando el espectacular río Cares, por la comarca 6.312. Un hotel se halla en el interior del Parque, frente a la basílica de la Virgen de las Batallas, al lado de la cueva. Cómo llegar al Parque: Desde Oviedo, a través de la N-634 hasta Arriondas (67 Km.). Desde allí, a través de Cangas de Onís, se llega al Parque (19 Km.). A Cangas de Onís se puede llegar también desde Riaño, a través de la C-637, pasando por el Puerto del Pontón. Una vez atravesado el Puerto, y por Soto, se entra en la parte sur del Parque Nacional. Recomendaciones al visitante * Es éste uno de los Parques más visitados, ya que constituye un centro a la vez histórico y religioso. Un hotel y un santuario se encuentran en su interior. * Una carretera conduce directamente a los lagos Enol y La Ercina. Es ésta una de las áreas que sufre mayor presión humana y una de las zonas en las que hay que evitar con más cuidado el dejar desperdicios. * Es un Parque para ser recorrido a pie, por lo que se aconseja un fuerte calzado de montaña. * La mejor época para visitarlo es durante el verano y principios del otoño. * Se recomiendan unos buenos prismáticos y una cámara fotográfica. * El 8 de septiembre es la festividad de la Virgen de Covadonga y la romería que allí se celebra. * Debido a la abundante lluvia que suele caer, es conveniente adentrarse en el Parque con ropa de agua y botas de caña alta. Los Parques Nacionales constituyen unas áreas privilegiadas de nuestro patrimonio natural, que a la vez conservan el medio y posibilitan su vista para enriquecimiento de todos sus visitantes. Aeropuerto más cercano: Oviedo Duración de la visita: 1 a 3 días Paradores más cercanos: "Molino Viejo". (Gijón). PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO Este Parque fue creado el mismo a–o que el de Covadonga, en 1918. Est‡ enclavado en el Pirineo aragonŽs, en la provincia de Huesca. Cuando fue creado apenas superaba las 2.000 hect‡reas, comprendiendo œnicamente el valle de Ordesa, que corre paralelo a la cordillera Pirenaica. Hoy se extiende sobre 15.608 hect‡reas, y se han incorporado a Žl los espectaculares valles de A–isclo, Pineta y las Gargantas de Escua’n. El valle de Ordesa, que ha dado nombre al Parque, es atravesado por el r’o Arazas, de aguas fr’as y turbulentas, cuyo recorrido est‡ salpicado de numerosas cascadas. Por el impresionante valle y ca–—n de A–isclo, caracterizado por la espectacularidad de sus precipicios, transcurre el r’o As—. El valle de Tella centra su atractivo en las fant‡sticas gargantas de Escua’n, que encierran el r’o Yago. El valle de Pineta, denominado por su hermosura la "V’a Apia del Monte Perdido", se encuentra recorrido por el r’o Cinca. Los bosques de este Parque Nacional est‡n constituidos por cuatro especies principales. El pino silvestre o albar, el pino negro, el haya y el abeto. Mezclados con ellos se localizan tejos, avellanos, abedules, y entre los arbustos abundan el boj, el ariz—n y los enebros. En la alta monta–a se puede localizar el "edelweiss", llamada tambiŽn flor de nieve, diminuta y aterciopelada flor de hojas largas y puntiagudas, de color blanquecino, cuya forma estrellada llena de admiraci—n a los que se aventuran por las altas cimas. Entre las especies animales, el samo o rebeco es el m‡s numeroso. En la faja de Pelay, del valle de Ordesa, se localizan los œnicos ejemplares que quedan en el mundo de la subespecie pirenaica de cabra montŽs, lo que confiere a este valle una enorme importancia como œltimo reducto de esta subespecie amenazada de extinci—n. Los jabal’es y los zorros son realmente abundantes. Gatos monteses, turones, ginetas y martas se alimentan de lirones, ardillas y otros peque–os roedores. En los cursos de agua vive la nutria, que se alimenta b‡sicamente de las truchas que en ellos viven. Los cielos del Parque se ven recorridos por el quebrantahuesos y el ‡guila real. Y en las cimas m‡s altas vive la perdiz nival, que al llegar el invierno se viste con su plumaje blanco. Al valle de Ordesa se llega por la comarcal 140 hasta Torla. De all’ una carretera conduce al interior del Parque. Para visitar los otros valles es necesario trasladarse a Ainsa, capital de Sobrarbe, declarada Conjunto Hist—rico-Art’stico, y en la que destaca su Plaza Mayor. Y desde all’, subiendo por el r’o Cinca, adentrarse por carretera a los tres espectaculares valles. El Parador de Turismo de Monte Perdido se encuentra en el valle de Pineta. En el valle de Ordesa, a la entrada del Parque, existe un Centro de Interpretaci—n para Visitantes. C—mo llegar al Parque Al valle de Ordesa se puede acceder desde Huesca a travŽs de la C-136 a Sabi–‡nigo (62 Km.), y de aqu’ a Biescas, desde donde se toma la C-138 hasta Torla, a la entrada del Parque. Para acceder a los otros tres valles principales del Parque hay que seguir la C-138, y a travŽs de Boltana llegar a Ainsa. De aqu’ sale una carretera en direcci—n al Puerto de Bielsa, en la frontera con Francia, de la que salen a su izquierda unos ramales que conducen al valle de A–isclo, a las Gargantas de Escua’n y al valle de Pineta. A Ainsa se llega tambiŽn por la C-138 desde Barbastro. Recomendaciones al visitante * Cada uno de los cuatro valles del Parque tiene una propia unidad y merecen ser visitados todos y cada uno en particular. * En el valle de Ordesa existe un centro de visitantes, y se ha confeccionado un itinerario dirigido que permite visitar el valle con el m‡ximo provecho. * Al fondo del valle de Pineta se encuentra un Parador de Turismo. * Es un Parque para ser recorrido a pie cuando la nieve ha desaparecido. Durante el invierno es peligroso adentrarse en la monta–a si no se va en cordada y provistos de equipo de alta monta–a. Atenci—n a las avalanchas de nieve en primavera. * Varios refugios de alpinistas se encuentran en el interior del Parque y se puede acampar en lugares preparados para ello. * Se recomienda un buen calzado de monta–a e ir provistos de prism‡ticos y m‡quinas fotogr‡ficas. El hombre tiene derecho a entrar en contacto con la Naturaleza y a disfrutar de ella. Pero, a la vez, tiene la obligaci—n de conservarla y no deteriorarla, ya que constituye un patrimonio de toda la humanidad, tanto de Žsta como de futuras generaciones. Aeropuerto m‡s cercano: Zaragoza Duraci—n de la visita: 2 a 4 d’as Paradores m‡s cercanos: "Monte Perdido". (Bielsa). PARQUE NACIONAL DE AIGÜES TORTES Y LAGO DE SAN MAURICIO En el norte de la provincia de Lérida, entre los ríos Noguera Ribagorzana y Noguera Pallaresa, y dentro de la comarca conocida como Pallars-Subirá, se encuentra situado el tercero de los Parques Nacionales de Montaña, con una extensión de 9.851 hectáreas. Se puede hablar de dos zonas muy definidas dentro del Parque: una, el valle de Sant Nicolau y, otra, el valle del Escrita. En el primero destacan sus bellísimos lagos de origen glaciar y sus espectaculares circos, muchos de ellos supendidos sobre el valle principal. En el segundo se localizan el conocido lago de San Mauricio y el espectacular macizo "Els Encantats", que se yergue de improviso sobre el valle hasta alcanzar los 2.747 metros de altitud. Todo el Parque es como un museo natural al aire libre, en el que se ve la acción que los períodos glaciares del Cuaternario causaron sobre la vieja mole del Pirineo. El abeto, el pino silvestre, y en las partes más altas el pino negro, son los árboles más abundantes en el Parque. Pero la riqueza vegetal no se detiene en ellos: enebros, chopos temblones, abedules, sauces, serbal de cazadores…, pueden encontrarse en los recorridos por las laderas de estas montañas. En la tardía primavera y principios de verano, estas alturas estallan en una gama casi infinita de coloraciones y tonalidades; las azucenas silvestres, la flor de lis, las gencianas, las saxifragas, los acónitos… visten de color el alto Pirineo leridano. Terminada la zona forestal, las praderas alpinas ocupan el lugar de los bosques, constituyendo una importante fuente de alimento para las especies herbívoras. En los bosques de coníferas vive el urogallo, y sobre los glaciares y neveros, la casi desconocida perdiz nival. Entre los grandes mamíferos que recorren estos altos valles no podía faltar el jabalí, pero el dueño y señor de estas alturas es el sarrio o rebeco. El pito negro, los pájaros carpinteros, el treparriscos, el martín pescador y otras muchas especies componen la avifauna del Parque; los lirones, el armiño, la marta, el topo de río, la ardilla… son sus mamíferos más característicos. Los valles suspendidos, los típicos glaciares con sus lenguas perfectamente marcadas y sus depósitos morrénicos, los profundos y abundantes lagos de aguas heladas, las rocas aborregadas por la acción erosiva… constituyen un inigualable conjunto geológico enmarcado por un paisaje grandioso y multicolor, en donde el verdor de las coníferas contrasta sobre la blancura de las nieves. Al valle de Sant Nicolau se tiene acceso por el pueblo de Bohí, al que se llega una vez pasado Pont de Suert, en la carretera nacional 230, que conduce al túnel de Viella. El valle del Escrita se alcanza desde el pueblo de Espot, al que se llega por la comarcal 147, desde Tremp y Sort. Entrando al Parque por Espot, el más cercano es el Parador de Turismo Don Gaspar de Portolá, en Artíes. Cómo llegar al Parque Al Parque Nacional se puede acceder desde tres puntos diferentes. Partiendo de Lérida se toma la N-230. En el km. 142 una carretera comarcal conduce hasta Bohí, que es una de las entradas al Parque Nacional, precisamente al valle de Sant Nicolau. Siguiendo la N-230 y atravesando el túnel de Viella, se llega a esta población, y de allí se toma la C-147 a través de Artíes al puerto de la Bonaigua y Valencia de Aneu, carretera desde la que por varios accesos se puede entrar a la parte norte del Parque, que antes pertenecía a la Reserva Nacional de Caza del Alto Pallars-Arán. Siguiendo esta carretera hacia el sur, una desviación conduce a Espot, desde donde se entra al Parque Nacional por el valle del Escrita y en el que se pueden visitar el lago de San Mauricio y Els Encantats. Si se viene de Lérida, en el km. 111 de la N-230 se toma la C-137 hasta Tremp y Pobla de Segur, desde donde se empalma con la C-147. Recomendaciones al visitante * Al Parque se puede acceder por varios lugares, siendo los más recomendados los de Bohí y Espot. * Bien entrada la primavera, y durante el verano y principios de otoño, es cuando el Parque es más accesible. En el invierno permanece prácticamente cubierto de nieve durante varios meses. * A los que se adentran en el Parque para practicar el montañismo hay que advertirles el peligro de los aludes en primavera. Igualmente deben ir provistos de un adecuado equipo de montaña. * La fotografía y la observación de aves y rebecos puede hacerse con relativa facilidad. * El Parque es un auténtico museo al aire libre del efecto de las glaciaciones del Cuaternario sobre la mole pirenaica. La alta montaña es uno de los hábitats todavía menos deteriorados que quedan en la Península. En ella se refugian una fauna y una flora adaptadas a tan adversas condiciones, que deben ser protegidas a toda costa. Si vives en el Parque evita lo que pueda ensuciarlo o contaminarlo. Aeropuerto más cercano: Barcelona y Zaragoza Duración de la visita: 2 a 5 días Paradores más cercanos: "Valle de Arán" (Viella) y "Don Gaspar de Portolá" (Artíes). Parque Nacional de La Cabrera En abril de 1991 el archipiélago de Cabrera y las aguas que le rodean son declarados Parque Nacional Marítimo-Terrestre. Se abre así una nueva etapa de su historia: Cabrera sale de un olvido que ha durado siglos para convertirse en protagonista de la cultura de nuestros días, con el compromiso de su conservación para las generaciones futuras. Provincia: Baleares Superficie: 1.836 Ha. (La entrada es libre, pero se cobra el trayecto en barco. Si alguien va con barco propio debe sacar permiso. Es conveniente llamar antes de ir, sobre todo en temporada alta.) Año de creación: 1991 Clima del parque: Mediterráneo. Aeropuerto más cercano: Palma de Mallorca. Fauna característica: Pardela pichoneta, gaviota de audouin, halcón de eleonor, águila pescadora, cormoranes moñudos, gaviota argentea, pardelas, piaño, águila imperial, lagartijas melánicas (únicas en el mundo) Flora característica: Pino mediterráneo, bosque de boj, la pionia, hipericón y ciclamen.
PARQUE NACIONAL DE LAS TABLAS DE DAIMIEL Enclavado en la provincia manchega de Ciudad Real, es el más pequeño en superficie de los Parques Nacionales españoles, con sólo 1.928 hectáreas. En la Mancha reciben el nombre de "tablas" los desbordamientos naturales más o menos persistentes que presentan algunos ríos en ciertos tramos de su recorrido. Las Tablas de Daimiel están formadas por el agua de dos ríos: el Cigüela, de aguas salobres, y el Guadiana, de aguas dulces. La vegetación acuática está formada fundamentalmente por el carrizo y la masiega. Esta última es muy abundante, constituyendo esta área uno de los masiegales más extensos que aún perduran en la Europa Occidental. Islas, canales, recodos, tablas… hacen de este lugar un auténtico laberinto horizontal, al que alguien acertadamente denominó "la gran Venecia del marjal manchego". La única especie arbórea que acompaña a esta vegetación palustre es el taray. El fondo de las Tablas está tapizado por extensas praderas de plantas sumergidas, cuyo conjunto recibe el nombre genérico de "ovas". Las aves son las protagonistas principales de estos encharcamientos. Unas permanecen aquí todo el año, mientras que otras pasan temporadas únicamente, bien sea para invernar o para nidificar. Están presentes todo el año las fochas, las pollas de agua, los ánades friso, los azulones y varias parejas de aguiluchos laguneros que se alimentan de estas especies. Vienen a reproducirse aquí los patos colorados, las garzas imperiales, las garcetas, los martinetes, el alcotán…, mientras que eligen estos lugares como cuarteles de invierno los ánades silbones, los rabudos, las cercetas, los porrones, los patos cuchara… A las Tablas se llega desde Madrid por la nacional IV hasta Puerto Lápice, y de ahí se toma la nacional 420 hasta Daimiel. Esta misma carretera conduce hasta Ciudad Real. Sólo a 11 kilómetros de Daimiel se encuentra este Parque Nacional, al que se accede por una carretera perfectamente señalizada. En el mismo Parque se encuentra un Centro de Interpretación para Visitantes. En las proximidades se hallan el Parador de Turismo de Manzanares y el Parador de Turismo de Almagro. Cómo llegar al Parque El Parque Nacional se encuentra a 131 km. de Madrid y a 29 km. de Ciudad-Real. Desde Madrid se toma la carretera N-IV hasta Puerto Lápice. Allí se sigue la N-240, que conduce a Ciudad Real, y a los 31 km. se llega a la población de Daimiel. Desde aquí, por una desviación perfectamente indicada, se accede, tras recorrer unos 11 km., a la zona de recepción del Parque Nacional. Para los que vienen del Sur por la N-IV, pueden llegar a Daimiel desviándose en Manzanares por la N-430 (21 km.). Recomendaciones al visitante * Existe un centro de visitantes a la entrada del Parque y dos itinerarios por tierra que posibilitan ver lo más interesante de las Tablas. No se permite meterse en barca en su interior. * El Parque puede ser visitado en cualquier época del año, ya que su fauna acuática varía de una temporada a otra, por el continuo ir y venir de las aves migradoras. Los meses de verano, debido al fuerte estiaje, son los menos recomendados. * Es imprescindible llevar prismáticos para poder identificar las aves. Si se quiere hacer fotografías son necesarios los teleobjetivos. * Las horas de amanecer y atardecer son las más interesantes por el gran trasiego de aves que entran o salen procedentes o en dirección a otras zonas húmedas de los alrededores. * Las zonas húmedas constituyen unas áreas naturales que juegan un importante papel ecológico en la región donde se encuentran. Hay que procurar conservar y no deteriorar este importante patrimonio nacional. Aeropuerto más cercano: Madrid Duración de la visita: 1 día Paradores más cercanos: Almagro y Manzanares
PARQUE NACIONAL DE DOÑANA El mayor y más conocido Parque Nacional español se localiza en la desembocadura del viejo Guadalquivir, en la provincia de Huelva. Lo que más llama la atención cuando se visitan las 50.720 hectáreas de Doñana es la variedad y contraste de su paisaje. Se puede hablar de un Doñana húmedo, representado por la marisma y las lagunas, y de un Doñana seco, representado por una serie de medios ambientes que terminan en las dunas bañadas por las aguas atlánticas. La marisma se caracteriza por su grandiosa horizontalidad. Seca en verano y llena de agua el resto del año, ofrece siempre un cambiante paisaje. En ella se distinguen los "caños" o depresiones ocupadas por el agua, los "lucios" o lagunas marismeñas, los "paciles" y "vetas", que son pequeñas elevaciones del terreno. Miles y miles de aves vienen a pasar aquí el invierno, destacando los grandes bandos de ánsares que llegan del norte de Europa y las bandadas de flamencos. Y cuando llega la primavera, decenas de especies anidan en la marisma, haciendo de esta zona empantanada un auténtico hervidero de vida. Como complemento del Doñana húmedo se encuentran a lo largo de la geografía del Parque una serie de lagunas, unas paralelas a la costa y otras situadas en su interior, en las que, además de numerosas aves, son frecuentadas asiduamente por el gamo, el ciervo y el jabalí. En el Doñana seco merece especial atención la serie de alcornoques que separan la marisma del monte de Doñana. En ellos se encuentran las famosas "pajareras de Doñana". Se denominan así a los grandes alcornoques que albergan en sus ramas una numerosa colonia de especies que hacen allí sus nidos. Garzas reales, garceillas, espulgabueyes, espátulas, cigüeñas..., forman una auténtica mezcolanza de griterío y colorido. El monte de Doñana corresponde al matorral mediterráneo. Su componente fundamental es el jaguarzo. Junto a esta especie abundan los labiérnagos, brezos, romeros, cantuesos, tomillos..., y todo este matorral se encuentra salpicado por alcornoques. En este monte viven el lince y el meloncillo, especies únicas en Europa que constituyen uno de sus mayores tesoros zoológicos. Sobre sus cielos domina el águila imperial, también única en europa, y cuyas poblaciones se encuentran en serio peligro de extinción. En el monte de Doñana es muy abundante el conejo, que sirve de base de alimentación al lince, al meloncillo y al águila imperial. El ciervo, el gamo y el jabalí, junto con el turón, el tejón y la comadreja, encuentran refugio y alimento en este monte. Salpicando el monte de Doñana se localizan diversas manchas de pino piñonero. A medida que se desciende hacia el Sur, los pinares se van haciendo mayores y el matorral adquiere también una mayor envergadura. En el pinar viven las palomas torcaces, las tórtolas, los vistosos rabilargos, los mirlos y los zorzales. Todos los años acuden en primavera para hacer sus nidos los alcotanes y las águilas culebreras. Y bajo sus copas, los ciervos y los jabalíes son sus huéspedes habituales. Por último, una de las características más espectaculares del paisaje de Doñana lo constituyen sus dunas formadas por blanca y finísima sílice. Los vientos perpendiculares a la costa las hacen avanzar hacia su interior y modificar continuamente su relieve. Cuando se encuentran con un pinar, lo rodean, formándose los conocidos "corrales", que son sencillamente grupos de pinos rodeados de dunas. Estas, poco a poco van ahogando al pinar y acaban sepultando la masa arbórea. Intentar simplificar Doñana en este breve resumen es imposible. Doñana es uno de los lugares más privilegiados de Europa, en donde la vida rezuma por todos los rincones. Este trozo salvaje de Andalucía es hoy el área natural protegida más importante que se encuentra en la Península Ibérica. A Doñana se accede, a través del pueblo de El Rocío, por la comarcal 445, de Almonte a Torre de la Higuera. El aeropuerto más cercano es Sevilla, y desde allí, por la nacional 431 a Huelva, se llega a Almonte. Desde Sanlúcar de Barrameda se puede alcanzar Doñana en barca atravesando la desembocadura del Guadalquivir. En las proximidades de Doñana se encuentra el Parador de Turismo Cristóbal Colón, en Mazagón. Dos Centros de Interpretación para Visitantes, de donde salen las visitas dirigidas al Parque, se localizan en la Rocina y en el Acebache. Cómo llegar al Parque El camino para llegar al Palacio de Doñana, en pleno corazón del Parque y en terrenos de la Reserva Biológica, se hace desde Sevilla, el aeropuerto más cercano a Doñana. Se toma la carretera Sevilla-Huelva, la N-431, hasta llegar a La Palma del Condado, a 80 km. de la capital andaluza. De allí, por Bollullos del Condado, se alcanza Almonte (16 km.). Una recta carretera, bordeada de pinos y eucaliptos, conduce al Rocío, en donde se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes. Desde Jerez, y a través de Sanlúcar de Barrameda (23 km.), se llega enfrente del Parque Nacional. Es preciso atravesar la desembocadura del Guadalquivir en barca y que en el otro lado, ya en el interior del Parque, esté esperando una cabalgadura o un vehículo todo terreno. Recomendaciones al visitante * Para visitar la Reserva que se encuentra en el interior del Parque es necesario pedir los permisos en la Estación Biológica de Doñana (Paraguay, 1. Sevilla). Para visitar el resto del Parque hay que solicitar los permisos a ICONA de Huelva. * Aunque cualquier época es buena para visitar Doñana, es en primavera y durante los meses de septiembre-octubre cuando hay más posibilidades de ver una fauna abundante. * La marisma encharcada sólo puede ser visitada en caballería o en el cajón marismeño. Durante el estío la marisma puede ser atravesada por todo tipo de vehículos. * Para recorrer el Parque es necesario un vehículo todo terreno. En el Centro de Recepción pueden alquilarse. * Es un lugar ideal para la fotografía y la observación de los animales. * Debido al gran número de visitantes del Parque es necesario procurar perturbar a los animales lo menos posible. Estas precauciones hay que intensificarlas durante la época de reproducción. Las pajareras y los nidos de las grandes rapaces deben ser contemplados desde lejos. La fotografía de la Naturaleza es una importante actividad, pero que puede llegar a ser perjudicial para los animales si no se extreman las precauciones a la hora de acercarse a ellos, principalmente durante su período de reproducción. Aeropuerto más cercano: Sevilla Duración de la visita: 2 a 5 días Paradores más cercanos: "Cristóbal Colón". (Mazagón)
PARQUE NACIONAL DE TIMANFAYA Este Parque Nacional, de 5.107 hect‡reas, se encuentra en la isla de Lanzarote, enclavado en los tŽrminos municipales de Yaiza y Tinajo, en terrenos donde las erupciones volc‡nicas fueron muy intensas durante los siglos XVII y XVIII. El mundo inorg‡nico, el mineral, preside el conjunto de este Parque Nacional. Es un canto a los fen—menos geol—gicos, concretamente a los de naturaleza volc‡nica y a las fuerzas internas de la corteza terrestre. La zona inferior del Parque es un inmenso campo de lava solidificada, presentando una superficie rugosa de este extenso "mal pa’s". Sobre Žl se elevan una serie de cr‡teres y conos pertenecientes a distintas Žpocas, que son como las huellas geol—gicas de un pasado vivido con intensidad. Perfectamente camuflado con el paisaje, sin nada externo a su entorno que sirva para delatarlo, un camino recorre el interior del Parque: es la llamada Ruta de los Volcanes. Esta estrecha carretera, de unos 14 kil—metros de longitud, construida con materiales volc‡nicos, nos va acercando a los cr‡teres y nos permite asomarnos a los paisajes m‡s apocal’pticos. La vida en estos parajes es muy escasa. Las especies vegetales est‡n empezando a colonizar estos ‡ridos suelos. Se pueden encontrar aeonios, juncos y tabaibas. Uno de los vegetales m‡s comunes es la aulaga majorera, que se suele cortar para hacer demostraciones de cremaci—n a las personas que visitan la Monta–a de Fuego. Esta quema de aulagas secas, junto con la vaporizaci—n de agua introducida por unos tubos dentro de tierra que hacen que surjan gŽiseres artificiales, son pruebas fehacientes de que, a pesar de los a–os transcurridos, el subsuelo de Timanfaya todav’a permanece muy caliente. La fauna vertebrada de este Parque Nacional queda reducida pr‡cticamente a los reptiles. Entre las oquedades de estas piedras volc‡nicas es muy frecuente ver corretear o tomar el sol, completamente inm—vil, al lagarto de Mar’a. Al Parque Nacional se accede desde la capital de la isla, Arrecife, por carreteras locales. Estas llegan hasta un lugar denominado el Islote de Hilario, en donde se ha construido, perfectamente ambientado con el paisaje que lo rodea, un restaurante, y desde donde se inicia la Ruta de los Volcanes. C—mo llegar al Parque El Parque Nacional se encuentra a 40 km. de Arrecife y a 33 km. del aeropuerto. Se recomienda ir por la carretera que conduce a Yaiza. Una vez en esta poblaci—n hay que tomar el camino que lleva hasta Tinajo. Entre mares de lava se llega al l’mite del Parque, desde donde salen los camellos. Una carretera lleva directamente al islote de Hilario, punto de partida de la Ruta de los Volcanes. La vuelta puede hacerse con Tinajo. Recomendaciones al visitante * Nada m‡s penetrar en los l’mites del Parque por la carretera procedente de Yaiza se localiza a mano izquierda la Monta–a de Fuego o Timanfaya. En su base se encuentran varios camellos que realizan una excursi—n subiendo y bajando las laderas de este cono volc‡nico en tan original montura. * Se aconseja hacer la Ruta de los Volcanes para poder visitar mejor el Parque y admirar zonas como el valle de la Tranquilidad. El autobœs sale cada hora del islote de Hilario, y el recorrido dura cincuenta minutos. En el veh’culo se dan explicaciones en varios idiomas. * En el islote de Hilario existe un bar y un restaurante perfectamente ambientados con el paisaje. * El Parque se puede visitar durante todo el a–o, ya que son muy pocos los d’as que llueve en esta regi—n. Es suficiente una ma–ana o una tarde para visitarlo. * Se recomienda llevar una c‡mara fotogr‡fica. Las estructuras geol—gicas constituyen una parte muy importante de nuestro patrimonio natural. Su conservaci—n es obligaci—n de todos aquellos que nos enriquecemos con su contemplaci—n. Aeropuerto m‡s cercano: Arrecife Duraci—n visita: 1 d’a PARQUE NACIONAL DE LA CALDERA DE TABURIENTE La parte central de la isla de San Miguel de la Palma está ocupada por la Caldera de Taburiente, formación geológica de tres kilómetros de diámetro, cuya crestería culmina en el Roque de los Muchachos, a 2.423 metros de altitud. Este espectacular refugio natural fue un centro religioso del pueblo guanche, y el Roque del Idafe, en el interior de la Caldera, fue objeto de adoración por los primitivos habitantes de esta isla. En esencia, la Caldera es una gran depresión, cuyo fondo se encuentra a unos 800 metros sobre el nivel del mar, que se formó debido a la acción erosiva del agua. A lo largo de los años ésta ha labrado los numerosos barrancos que se localizan en las paredes de la gigantesca caldera. El agua es una de las bellezas naturales más importantes de este paisaje volcánico. Numerosas fuentes brotan del interior de la tierra, formando, al unirse, auténticos riachuelos y caprichosas cascadas. Todo el paisaje de este Parque de 4.690 hectáreas está configurado por el pino canario, que es la especie arbórea que domina sobre todas las demás. Esta conífera es insustituible, ya que constituye la única defensa natural importante contra la erosión. A partir de los 2.000 metros de altitud, donde no llega el pino canario, se encuentra el codeso, que en plena floración emite un empalagoso aroma. También están presentes en el interior de la Caldera las formaciones de faya y brezo, que, junto con los acebiños, laureles, viñátigos, barbusanos y marmolones constituyen lo que en Canarias se ha denominado "monte verde". En contraposición con tan abundante flora, destaca por su escasez el pequeño número de vertebrados que en él viven. Algunos conejos, unas pocas palomas torcaces y abundantes lagartos tizones son las especies más características. La Caldera constituye un singular monumento geológico, al que hay que añadir, aparte de su interés botánico, un importante contenido histórico y arqueológico. Al Parque se llega por carretera desde Santa Cruz de la Palma, donde existe un Parador de Turismo a través de la Cumbrecita, auténtico mirador natural sobre la Caldera, y por los Llanos de Aridane se puede penetrar en el interior del Parque a través del Barranco de las Angustias, la única salida natural de este gigantesco hoyo. Cómo llegar al Parque A la isla de La Palma se puede llegar por avión o por ferry desde Tenerife. Al Parque se accede en coche por tres diferentes itinerarios. Desde la localidad de El Paso, una carretera asfaltada conduce hasta el lugar denominado el mirador de la Cumbrecita (9 km). Allí existen dos miradores panorámicos, el de las Chozas y el de los Roques, desde los que se domina una amplia perspectiva del Parque. El segundo itinerario parte de los llanos de Aridane, y sólo puede hacerse con vehículos todo terreno. Se toma una serpenteante pista no asfaltada en dirección al Lomo de los Caballos; se cruza el barranco de las Angustias y se asciende por la ladera opuesta hasta la Farola, en el límite del Parque. Desde allí se sigue a pie hasta el interior de la Caldera por un camino de herradura, pasando por las únicas casas que existen en su interior, la de Tenerra y la de Taburiente. El tercer itinerario que puede hacerse es para visitar la crestería norte del Parque. Desde el caserío de Mirca, al norte de Santa Cruz de la Palma, se toma una pista forestal, que asciende por la ladera oriental de la isla hasta los Andenes (33 Km) y desde allí se continúa hasta llegar al Roque de los Muchachos (36 Km) el techo de la isla y del Parque. Recomendaciones al visitante * De los tres itinerarios descritos se recomienda el segundo. Es totalmente diferente el penetrar en el interior de la Caldera que el contemplar el Parque desde el mirador de la Cumbrecita o desde el Roque de los Muchachos. * Es muy peligroso adentrarse solo por los barrancos. Desde la Cumbrecita se puede llegar a las casas de Taburiente, en un recorrido de cinco horas, pero se aconseja llevar un guía. * En el interior del Parque se aconseja ir al roque del Idafe, a la cascada de la Desfondada (a una hora desde Taburiente) y visitar la cueva de Tanausú, situada bajo una roca con forma de cabeza a mitad de camino entre Tenerra y las casas de Taburiente, por encima de la fuente del Fayal. * El Parque se puede visitar en cualquier época del año, aunque se recomiendan los meses de mayo, junio y julio, por corresponder a la época de la floración. * Es necesario ir provisto de un buen calzado de suela de goma para adentrarse en el Parque. Se recomienda llevar la máquina fotográfica y unos buenos prismáticos. Las masas forestales constituyen la principal protección del suelo, evitando su erosión. En la Caldera, su papel ecológico es fundamental. Evita todo lo que pueda provocar un incendio en estos bosques. Aeropuerto más cercano: La Palma Duración visita: 1 ó 2 días Paradores más cercanos: Santa Cruz de la Palma PARQUE NACIONAL DE LAS CAÑADAS DEL TEIDE Este Parque Nacional, de 13.571 hectáreas, se localiza en la isla de Tenerife y alberga el pico más alto de España. Está asentado sobre un antiguo y gigantesco cráter, que constituye una inmensa caldera situada a una altitud media de 2.100 metros sobre el nivel de mar. El cono volcánico del Teide, enclavado cerca del extremo norte del parque, se eleva más de 1.700 metros por encima del viejo cráter de las Cañadas. A lo largo de las sucesivas erupciones que tuvieron lugar en estas regiones se fueron formando entre las paredes del viejo cráter y la base del pico más lato de España unos cauces o cañadas que reciben el nombre genérico de las Cañadas del Teide. Estas cañadas fueron utilizadas por los pastores guanches que practicaban la trashumancia. Todo el paisaje que se desarrolla a las faldas del coloso del Teide es puramente volcánico. Extensiones enormes de "mal país" cubren como un manto estas altas tierras. la cumbre del Teide durante los meses de invierno permanece nevada, extendiéndose a veces la blanca capa hasta la falda de sus laderas. A pesar de lo inhóspito del terreno, éste alberga un rico y variado tesoro vegetal que crece a la sombra del Teide, perfectamente adaptado a la altitud, a las bajas temperaturas y a la pertinaz sequía. Sobre los acantilados crecen los retorcidos y complicados cedros canarios que, junto con algún viejo ejemplar de pino canario, constituyen los pocos árboles que viven dentro del Parque. La planta más común y más típica es la retama del Teide, que cuando florece en primavera se adorna con una gran cantidad de flores blanco rosadas, a las que acuden a libar los enjambres de abejas isleñas. El tajinaste rojo, que crece en colonias más o menos numerosas, destaca por su tamaño, y puede alcanzar hasta dos metros por la disposición de sus flores. Otras especies que se localizan en el Parque son: el codeso, de flores amarillas; la hierba del Teide, de flores azules; el alhelí de las Cañadas, de flores lila rosadas; la hierba pajonera, de flores amarillas intensas; la violeta del Teide, la margarita del Teide... Si es obligado citar algún paraje por su riqueza botánica, éste es la Cañada de Diego Hernández, que constituye por sí misma un auténtico jardín botánico. La fauna del Parque es relativamente escasa. El lagarto tizón es la única especie abundante en estos terrenos volcánicos. El conejo de monte es habitual en las Cañadas. El milano real, el cernícalo y el gavilán son los predadores del Parque. La paloma bravía constituye una de sus presas más habituales. Quizá el más bello pajaro del Parque Nacional sea el pinzón del Teide, que se viste con un bello plumaje azul. Bajo la sombra del techo de España, la geología y la botánica se han hermanado en este Parque Nacional. A él se llega desde Santa Cruz de Tenerife por la carretera comarcal 824, o desde la Orotava por la comarcal 821. El Parador de Turismo de las Cañadas del Teide está situado en el interior del Parque. A la entrada del mismo existe un Centro de Interpretación para Visitantes. Cómo llegar al Parque Al Parque se puede llegar desde cualquier lugar de la isla, ya que se encuentra prácticamente en el centro de ella. Desde Santa Cruz de Tenerife se recomienda ir por La Laguna (9Km) y tomar la carretera dorsal de la isla (43Km). La carretera, mientras se asciende, es de una gran belleza, destacando las grandes masas de pinar. La primera parada puede hacerse en el Mirador de Ortuño, desde donde se ven cientos de hectáreas de preciosos pinares. Más arriba se llega al Mirador de las Cumbres, desde donde se domina prácticamente más de un tercio de la isla. A la izquierda ya aparece majestuosos el cono del Teide. Antes de entrar en el Parque, a mano izquierda, se llega al centro de visitantes del Parque Nacional. Merece la pena entrar, ya que en los veinte minutos aproximados que dura la visita se puede uno documentar perfectamente sobre el Parque y ver un espectacular audiovisual. Por el Norte, la carretera que de La Orotava va a las Cañadas (29Km), es también de una gran belleza y conduce directamente a la zona turística del Puerto de la Cruz. Se recomienda utilizar estos dos itinerarios, uno de ida y otro de vuelta, indistintamente. Por el Sur, la carretera de Vilaflor a las Cañadas (16Km) comunica con la playa de las Américas y de Los Cristianos (39Km) y con el actual aeropuerto internacional Reina Sofía. Por el Oeste, la carretera de Boca de Tance o Chío (24Km) enlaza con el centro turístico de los Gigantes (42Km), al pie del macizo del Teno. Recomendaciones al visitante * En el centro del Parque hay un Parador de Turismo, donde si se quiere aprovechar el día se puede almorzar. Hay también otros bares en el Parque. La capacidad del Parador es de 54 camas. * Desde la salida del sol hasta las cuatro de la tarde funciona ininterrumpidamente un teleférico. Sale de la base del Teide (2.356 metros), y en ocho minutos llega a la Rambleta (3.555 m). De allí, y hasta el borde del cráter, se tarda andando unos veinticinco minutos. A pesar de la corta ascensión, conviene ir provisto de buen calzado. En invierno, con nieve, la subida es un poco más dificultosa. * Los que quieran subir al Teide sin usar el teleférico podrán utilizar una senda que sale desde la base de Montaña Blanca y que conduce hasta el pico. En la Rambleta se encuentra el refugio montañero de Altavista, en el que existen unas cuarenta camas. Su utilización debe solicitarse al Patronato Insular de Turismo. * En Cañada Blanca, en las proximidades del Parador de Turismo, existe una zona de pic-nic con todos los servicios para aquellas personas que lleven su comida. * Es difícil andar sobre las lavas solidificadas, por lo que si uno quiere caminar por el Parque deberá utilizar los senderos ya trazados. * El Parque se puede visitar durante todo el años, pero cuando es más espectacular es durante los meses de mayo y junio, que corresponde a la floración de las plantas. * Está prohibido llevarse productos volcánicos y recolectar plantas en el interior del Parque Nacional. * Conviene ir al centro de visitantes, ya que allí, en unos pocos minutos, se puede orientar y documentar sobre todo lo que encierra este Parque Nacional. Por ser éste uno de los Parques Nacionales más visitados, existe un mayor peligro de deterioro. Procura dejar todo limpio por donde pases, especialmente en la cima del Teide y en las proximidades de donde comas. Aeropuerto más cercano: Tenerife Duración de la visita: 1 día Paradores más cercanos: Las Cañadas del Teide PARQUE NACIONAL DE GARAJONAY Las 3.984 hectáreas protegidas de este Parque Nacional, designado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, están situadas en pleno centro de la isla Gomera. Encierra en sus límites la parte más alta de la misma, el pico Garajonay, que da su nombre al Parque Nacional. La configuración del mismo, aun sin grandes alturas, es una mezcla de riscos, lomas, laderas y barrancos. Más de la mitad de su superficie está cubierta por bosques, y su creación se ha debido fundamentalmente a la imperiosa necesidad de proteger la laurisilva canaria, una auténtica reliquia del pasado. La laurisilva data del Terciario. Es una formación vegetal de tipo subtropical que hace millones de años, durante el Plioceno, cubría las cuencas del Mediterráneo. Hoy, prácticamente reducida a estas islas atlánticas, tiene sus ejemplares más representativos en el Parque Nacional. Los árboles principales que componen la laurisilva son: el laurel, el til, el brezo, la faya, el acebiño, el viñátigo y el barbusano. Además de la laurisilva, Garajonay alberga importantes formaciones de brezal. Son característicos en este bosque, muchas veces cubierto de nieblas, los troncos y ramas de los árboles cubiertos de musgos y líquenes. En la zona de riscos y roques crece una vegetación en la que existen numerosas especies exclusivas del lugar. La fauna que vive en estos bosques de cuentos de hadas es muy escasa. Las aves son, dentro del reducido número de especies, las más representativas. Allí se encuentra el pinzón vulgar, el herrerillo, las palomas de monte denominadas turcón y paloma rabiche, varias especies de currucas y el cernícalo. Al Parque se llega por carretera desde la población de San Sebastián de la Gomera, donde se encuentra el Parador de Turismo Conde de la Gomera. En el interior del Parque existe un Centro de Interpretación para Visitantes. Cómo llegar al Parque A la isla, que carece de aeropuerto, hay que ir por un servicio de ferry entre Los Cristianos (Tenerife) y San Sebastián de la Gomera. Al Parque, por estar situado en medio de la isla, se puede llegar prácticamente desde todas partes, aunque las carreteras son estrechas y no están en muy buen estado. Recomendaciones al visitante * Salvo el Parador de Turismo, de muy pequeña capacidad, y algunos pocos lugares de hospedaje, el alojamiento en la Gomera puede resultar complicado. Sin embargo, tomando el primer ferry de la mañana y volviendo en el último puede visitarse el Parque. * Cualquier época del año es buena para ser visitado, aunque lo más frecuente es que el mar de nubes cubra normalmente la superficie del Parque. Si se va a visitar, conviene llevar alguna ropa de agua y calzado adecuado. * En el lugar denominado Laguna Grande, ICONA ha instalado un área recreativa para niños, con un aparcamiento y donde existe un restaurante. * En el alto de Garajonay puede localizarse un antiguo Tagoror, formado por una serie de lajas en el suelo, donde los notables guanches de la isla se reunían. * No se debe abandonar la isla sin probar la miel de palma, excepcional para las afecciones de garganta. * Las fotografías en el interior del bosque de laurisilva son muy difíciles de hacer por la ausencia de luz que en él existe. * En estos bosques del terciario, antiguas reliquias vivientes del pasado, hay que evitar todo lo que pueda dañarlos o perturbarlos. Atención a los incendios forestales y a la limpieza del bosque. Aeropuerto más cercano: Tenerife Duración visita: 1 ó 2 días Paradores más cercanos: "Conde de la Gomera" (San Sebastián de la Gomera)
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LOS PARQUES NATURALES La figura del Parque Natural es mucho más amplia, y por consiguiente, menos restrictiva que la de Parque Nacional. Los Parques Naturales son áreas que se protegen por sus cualificados valores naturales, entre los que se encuentran también los paisajísticos, con el fin primordial de facilitar los contactos del hombre con la Naturaleza. El Parque Natural permite, dentro de sus límites, la utilización ordenada de los distintos aprovechamientos, entre los que se incluye la caza. En los Parques Naturales se pretende armonizar la conservación de sus valores naturales con el ordenado aprovechamiento de sus recursos, procurando que el disfrute público de estos espacios protegidos permita mantener el Parque en un estado similar o evolutivamente concordante con el que tenía en el momento de su creación. La figura de Parque Natural tiene además otra característica importante, y es que dentro de ella admite otras figuras proteccionistas, como puede ser la de Reserva Biológica o la de Reserva de Caza. En España es en esta última década cuando se está estableciendo una extensa red de Parques Naturales, ya que al depender directamente de las autoridades conservacionistas de las Comunidades Autónomas y poder crear por decreto facilita mucho su establecimiento. Los Parques Naturales aseguran a la vez la conservación del medio natural, el aprovechamiento de sus recursos y su utilización como zona de esparcimiento y recreo para los habitantes de los núcleos urbanos. OMUNIDAD AUTÓNOMA DE CANARIAS Dunas de Corralejo e Isla de Lobos El complejo dunar de Corralejo se encuentra situado en el extremo noroeste de la isla de Fuerteventura. La isla de Lobos está separada del complejo dunar por un estrecho brazo de mar. Se trata de un singular ecosistema dunar litoral, formado al cubrir las arenas aportadas por los vientos alisios el "mal país" o campo de lavas; originado por las erupciones cuaternarias. La isla de Lobos posee unas peculiares lagunillas de agua salada y dos cráteres abiertos hacia el noroeste. La escasa vegetación que crece sobre las arenas o "jables" estáplagada de endemismos. Euforbias, liliáceas, aulagas, tabaibas… se levantan sobre las dunas costeras e insulares. Entre los vertebrados terrestres sólo se localiza el lagarto de Haría, exclusivo de Lanzarote y Fuerteventura. Por el contrario, entre las aves, que son abundantes, destaca la presencia de las amenazadas águila pescadora y la hubara. Existe un escarabajo exclusivo de estos arenales. Desde Puerto del Rosario, donde hay un Parador de Turismo, una carretera comarcal conduce hasta la localidad de Corralejo, frente a la isla de Lobos, a la que sólo se puede acceder por vía marítima. Islotes del Norte de Lanzarote y de los riscos de Famara Los islotes de Alegranza, Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste se encuentran situados al norte de la isla de Lanzarote, agrupados en un archipiélago menor que se encuentra separado de los riscos de Famara por un estrecho brazo de mar denominado El Río. Las masas de agua existentes entre la isla e islotes quedan afectas al régimen de Parque Natural. En el paisaje de estas islas destacan sus calderas, conos volcánicos, formaciones dunares, playas, acantilados, "jameos" o cuevas volcánicas… Los riscos forman unos acantilados de unos 600 metros de altura, en algunas partes inaccesibles. Estas empinadas paredes son la zona de la isla con mayor número de dominios botánicos. Tanto en los islotes como en los riscos nidifican numerosas aves marinas, destacando la presencia en ellos de dos rapaces muy amenazadas: el águila pescadora y el halcón de Eleonor. A las islas sólo se accede por vía marítima. Desde la capital de la isla, Recife, se llega por carretera a la denominada Punta Fariones, donde desde un espectacular mirador se pueden observar los riscos y los islotes. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ANDALUCÍA Torcal de Antequera Las 1.170 hectáreas del municipio de Antequera, en la provincia de Málaga, designadas como Parque Natural, forman parte de una zona montañosa integrada en las Sierras Béticas. La naturaleza cárstica de los terrenos confiere a su paisaje su peculiar aspecto, caracterizado por la existencia de una intrincada red de callejones y pasadizos, puentes naturales y depresiones cerradas que reciben el nombre de dolinas o torcas. La vegetación actual está compuesta por matorrales de degradación, existiendo una notable representación de vegetación rupícola. La fauna vertebrada está formada por 143 especies: un anfibio, 11 reptiles, 112 aves y 19 mamíferos. La cabra montés llega ocasionalmente procedente de las sierras vecinas. El águila perdicera, el halcón peregrino, el cernícalo y el gavilán son las rapaces diurnas que viven habitualmente en el Parque Natural. Desde Málaga, donde existe un Parador de Turismo, por la nacional 321 se llega a Antequera, que posee un Parador de Turismo. Por la comarcal 3.310 se accede al torcal. Sierras de Segura y Cazorla El más extenso de los Parques Naturales españoles, con 214.336 hectáreas, está formado por un macizo montañoso que conecta Sierra Morena con la Cordillera Bética, cerrando la depresión del Guadalquivir por el Este. Su altitud oscila entre los 600 y los 2.107 metros, destacando en sus terrenos la abundancia de formaciones cársticas. En el interior del Parque nacen los ríos Guadalquivir y Segura, así como numerosos afluentes de ambos. Su conjunto forestal es uno de los más extensos de España. La especie más abundante es el pino laricio, aunque también son abundantes los pinos negrales, las encinas, los madroños, las sabinas, los pinos carrascos… Destaca la vegetación rupícola, con interesantes endemismos, como la violeta de Cazorla. Entre los mamíferos se encuentran ciervos, jabalíes, corzos y cabras monteses. Se han introducido el muflón y el gamo. En el Parque nidifican más de cien especies de aves, entre ellas el amenazado quebrantahuesos. Aunque el Parque tiene muchos accesos, para llegar a la localidad de Cazorla, que posee un Parador de Turismo, se puede tomar la nacional 322 desde Bailén a la bella ciudad de Ubeda, con su Parador de Turismo, y desde allí, por la comarcal 326, se llega a Cazorla. Sierra de Grazalema El Parque Natural de la Sierra de Grazalema, con 47.120 hectáreas, está situado entre las provincias de Cádiz y Málaga, formando el macizo más occidental de la Cordillera Bética. En su paisaje llaman la atención las enormes moles rocosas, entre las que destaca la Sierra del Pinar. Numerosas manifestaciones del paisaje cárstico se dan en la zona. Grazalema registra la pluviosidad más alta de la Península, con una media anual superior a los 2.000 metros. La riqueza botánica del área es excepcional. Junto a los alcornocales, encinares y quejigales hay que mensionar la presencia de los pinsapares. El pinsapo es un endemismo de la Sierra de Ronda, una auténtica reliquia de la época de las glaciaciones que ha sobrevivido en estas sierras. En su abundante fauna vertebrada se localizan tres peces, 10 anfibios, 136 aves y 40 mamíferos. Desde Jerez de la Frontera, por la nacional 342, se llega al bello pueblo andaluz de Arcos de la Frontera, donde se encuentra un Parador de Turismo. Desde allí, por la comarcal 344, se alcanza el pueblo de Grazalema. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MURCIA Sierra Espuña Estas 9.961 hectáreas se encuentran situadas a una altitud entre los 260 y los 1.584 metros, en la provincia de Murcia. Es una región cubierta por pinares repoblados y un abundante sotobosque de matorral. Grandes masas rocosas de naturaleza caliza configuran su paisaje. El río Espuña y el barranco de En medio son sus cursos de agua más importantes. Desde el punto de vista faunístico, lo más característico es la existencia de una importante población de arruis, una especie africana introducida que se ha adaptado perfectamente a las zonas más altas de la sierra. Entre las especies amenazadas destaca la presencia de una colonia de buitres negros. La nacional 340 conduce desde Murcia hasta las poblaciones de Alhama de Murcia y Totana, desde las que se puede acceder al Parque Natural. Monte El Valle Este Parque Natural, de 1.900 hectáreas, se localiza en una zona de media montaña en la Cordillera Bética, en altitudes que oscilan entre los 100 y los 610 metros. El suelo está formado por calizas cuarteadas con pizarras y algunos afloramientos de arenisca. En su interior se encuentran las fuentes de Sequerí y de la Fuensanta. Los bosques están formados por pinos carrascos y pinos piñoneros que dominan sobre una gran variedad de árboles. Los principales mamíferos son el zorro, el conejo y la liebre. Entre las aves se encuentra la perdiz roja, el gavilán y el mochuelo. Situado en las puertas de la ciudad de Murcia, en dirección sur, su acceso desde la capital murciana es inmediato. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CASTILLA-LA MANCHA Hayedo de Tejera Negra Las 1.391 hectáreas protegidas de este Parque Natural se encuentran en la vertiente noreste de los Altos de Tejera Negra, en la provincia de Guadalajara. Esta zona montañosa constituye la cabecera del río Lillas. Alberga también numerosos arroyos que unen sus aguas para formar el río de la Hoz. Destaca su denso bosque de hayas, en cuyo interior puede encontrarse al corzo y al jabalí. Tejos y robles se entremezclan con el hayedo. El águila real, el milano real y el azor son las rapaces más características del área. El Parque tiene accesos difíciles. Por la nacional II y una vez pasado Guadalajara, existe una desviación a Sigüenza, donde hay un Parador de Turismo. Desde allí, y por la comarcal 114, tras recorrer unos 100 kilómetros, una desviación conduce al pueblo de Cantalojas. Lagunas de Ruidera Situadas a caballo entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, y sobre una superficie de 3.780 hectáreas, se encuentra una serie de lagunas enlazadas escalonadamente, formadas por el río Guadiana. Gracias al continuo aporte de aguas y fuentes subterráneas, las lagunas se conservan durante todo el año. Rodeadas de monte bajo, el estrato arbóreo casi ha desaparecido, aunque pueden verse chopos, álamos, encinas y pinos carrascos. La avifauna acuática es abundante y variada, y el aguilucho lagunero es la rapaz más común. Los peces que viven en las lagunas son el barbo, la boga, el lucio y el black-bass, entre otras muchas. Desde Madrid se llega al pueblo de Ruidera por la nacional IV hasta Manzanares, donde se encuentra un Parador de Turismo. De allí, por la nacional 430, a 52 kilómetros se encuentran las lagunas. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE EXTREMADURA Monfragüe Con una extensión de 17.852 hectáreas, este Parque Natural se encuentra situado en la provincia de Cáceres. Su relieve está caracterizado por dos cadenas de sierras, a ambos lados del río Tajo, que atraviesa el área protegida en toda su longitud. Esta zona es de las más representativas en España del denominado Bosque Mediterráneo. La especie forestal dominante en las sierras es el alcornoque. No faltan el madroño, los acebuches y las encinas. Sobre la mayor parte de las laderas crecen extensos jarales. En los extremos oriental y occidental existen repoblaciones de eucaliptos y pinos piñoneros. La riqueza faunística es lo más sobresaliente de la zona. En ella se pueden encontrar todas las rapaces europeas, destacando la presencia de 40 parejas de buitres negros y seis parejas de águilas imperiales, dos especies seriamente amenazadas de extinción. Entre los mamíferos más significativos que viven en este monte mediterráneo se encuentra el lince. Se accede al Parque desde Madrid por la carretera nacional V hasta la ciudad monumental de Trujillo. Por la comarcal 524 se llega hasta Torrejón el Rubio. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID Cuenca Alta del Río Manzanares Situado en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, en el término municipal de Manzanares el Real, se extiende este Parque Natural, de 5.025 hectáreas. Es un área muy accidentada, con muchas lomas y barrancos, en la que son característicos los grandes peñascos graníticos, que se concentran de una manera particular en la Pedriza del Manzanares. El río Manzanares, que le da nombre, es el curso fluvial más importante. Al oscilar su altitud entre los 960 y los 2.383 metros, la vegetación varía también notablemente. La parte más baja está formada por repoblaciones de pinos de diferentes especies. A medida que se asciende, se encuentran ejemplares de pino albar y de enebros. En las parte más altas predomina la vegetación herbácea. Entre los grandes mamíferos que allí viven destaca la presencia del corzo y del jabalí. El Parque se encuentra a 16 kilómetros de Colmenar Viejo, población separada 30 kilómetros de Madrid por autopista. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CATALUÑA Delta del Ebro El Delta del Ebro constituye la más importante zona húmeda de Cataluña. Está situado al sur de la provincia de Tarragona y es reconocido internacionalmente como uno de los humedales más importantes de Europa, con una superficie de 320 kilómetros cuadrados y una longitud, siguiendo el curso del río, de 30 kilómetros. En su interior, las principales lagunas que se forman son la de la Encañizada, la Tancada, la Balsa de Anfacad, la Balsa de la Arena y la Balsa de la Estrella. Su peculiar paisaje, los extensos arrozales son buena prueba de ello, ha sido configurado tanto por la acción de la naturaleza como por la mano del hombre. Lo más característico de esta extensa zona húmeda mediterránea es su abundante avifauna, tanto migratoria como sedentaria. Anades, garzas, fochas, flamencos… encuentran en estas amplias hectáreas refugio y alimento entre la vegetación palustre. Desde Barcelona, por la autopista A-7, se llega hasta Ampurias, desde donde a través de carreteras locales se accede a diferentes puntos del Parque Natural. Cadi-Moixero Los macizos del Cadí y Moixero, enclavados en terrenos de las provincias de Lérida, Gerona y Barcelona, constituyen un conjunto geográfico muy bien individualizado desde el punto de vista geológico y topográfico. La Sierra del Cadí, al estar formada geológicamente por terrenos fundamentalmente calizos, ofrece el paisaje típico de estas formaciones, en el que destacan las agudas cresterías y sus recortados picachos. En estos terrenos de naturaleza cárstica son muy frecuentes las cavernas, que en la región se denominan "avencs". El bosque caducifolio apenas está representado en la Sierra del Cadí; pero, sin embargo, las masas forestales de coníferas son abundantes y están formadas por pinos silvestres, abetos y pinos negros. Entre las especies cinegéticas más sobresalientes de la zona, no hay que olvidar que el Parque Natural engloba la Reserva de Caza del Cadí, están el rebeco, el jabalí y el urogallo. A estas 41.324 hectáreas protegidas se puede acceder desde numerosos lugares, por ejemplo, por la comarcal 1.313 desde Seo de Urgel, donde existe un Parador de Turismo, o por la comarcal 154 desde Vic, donde también se localiza un Parador de Turismo. Montseny El primero de los Parques Naturales españoles fue declarado por Real Decreto en septiembre de 1928, con una extensión de 7.800 hectáreas que ocupan la parte este del macizo de Montseny, a caballo entre las provincias de Gerona y Barcelona. Hoy el área se ha extendido a 13.255 hectáreas. Esta Sierra representa la parte más alta de la cordillera costera catalana. Su variada topografía está recorrida por abundantes cursos de agua, que forman espectaculares gargantas y caídas del agua. La variada vegetación es uno de los factores más importantes de este Parque Natural. En las partes más bajas, entre los 200 y los 800 metros de altitud, crecen las encinas, junto con los pinos piñoneros, pinos carrascos y pinos marítimos. Más arriba se instalan los abetos, y en las más altas cotas, junto a las praderas de gramíneas, pueden encontrarse los enebros. Numerosos paseriformes alegran estas Sierras. Al Parque Natural se accede desde Barcelona, en dirección a Granollers, por la autopista A-7. Antes de llegar a San Celoní, una carretera local se adentra en el interior del macizo. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ARAGÓN Dehesa del Moncayo Con una superficie de 1.388 hectáreas, esa zona protegida se localiza en la Sierra del Moncayo, en la provincia de Zaragoza. Constituye un típico paisaje de montaña, con abundantes fuentes y riachuelos de aguas rápidas, limpias y frías. Su altitud oscila entre los 830 y los 2.315 metros. La masa forestal, que asciende hasta los 1.800 metros, está formada básicamente por hayas, robles y pinos albares, a los que acompañan pinos negros y abedules. Las aves constituyen su mayor riqueza faunística. Alondras, cucos, mirlos, pinzones, carboneros, herrerillos…, junto con muchos otros paseriformes, alegran sus masas forestales. Una gran colonia de buitres leonados se halla en las proximidades del Parque, y el águila real y el azor, además de otras rapaces, sobrevuelan su cielo. Se llega al Parque Natural desde Zaragoza por la autopista que conduce a Logroño, desviándose, a la altura de Tudela, por la nacional 121, por la que se accede hasta Tarazona. Desde Soria se llega a Tarazona por la nacional 122. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CANTABRIA Dunas de Liencres El último Parque Natural creado hasta la fecha, con 194,5 hectáreas de superficie, está situado en el bello paisaje costero cántabro de Liencres. Se ha constituído el Parque Natural para defender este excepcional sistema dunar, del que quedan muy pocos exponentes en la Cornisa Cantábrica y cuya fragilidad es manifiesta. En el borde del área protegida existen repoblaciones de pinos, y sobre las dunas crecen plantas colonizadoras de estas arenas, como las euforbiáceas. Gaviotas, cormoanes y otras aves marinas se localizan allí, así como aves acuáticas que llegan a la vecina ría del Pas. Desde Santander, y utilizando la nacional 611, se llega a Barreda, y desde allí, por la comarcal 6.916, se accede a Liencres, en cuyas playas se localiza este sistema dunar protegido. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CASTILLA-LEÓN Lago de Sanabria Estas 5.027 hectáreas, situadas entre los 800 y los 2.124 metros de altitud, se localizan al noroeste de la provincia de Zamora, entre las Sierras de Cabrera y Segundera. Es un paraje de montaña formado por valles, ríos y lagunas de origen glaciar, con aguas frías y transparentes. El rebollo, una especie de roble, es el árbol más representativo. También existen soberbios bosquetes de castaños. Acompañando a los rebollos se localizan los acebos y los amenazados tejos. El corzo vive en las zonas más bajas, y en el área conviven la perdiz roja y la perdiz gris. En los cursos de agua son abundantes las truchas. Desde Zamora, por la nacional 525, se llega a Puebla de Sanabria, donde existe un Parador de Turismo. Desde allí, una carretera comarcal conduce al lago de Sanabria y a otros lugares del Parque. Cañón del Río Lobos El río Lobos, a su paso por el noroeste de la provincia de Soria, ha excavado, en un páramo de suelos calizos, un agreste cañón de paredes verticales de unos tres kilómetros de largo. Los enormes paredones, de tonalidades llamativas, constituyen un conjunto paisajístico de gran belleza. En el Parque Natural, que ocupa una superficie de 9.530 hectáreas, en las provincias de Soria y Burgos, la vegetación dominante es la sabina, junto con el pino laricio y el pino negral. Olmos, chopos y sauces acompañan el cauce del río. Corzos, zorros y jabalíes son los mamíferos más comunes, y entre las aves destaca la abundancia de rapaces, con una presencia habitual del buitre leonado, del águila real y del cernícalo, que cada año nidifican puntualmente en estos riscos. Desde Aranda de Duero o desde Soria se llega a El Burgo de Osma desde la nacional 122. Desde allí, a través de una carretera local, se accede al pueblo de Ucero. A tres kilómetros se encuentra la ermita de San Bartolomé y el comienzo del cañón. COMUNIDAD AUTÓNOMA DE GALICIA Monte Alhoya Este pequeño Parque Natural, de 476 hectáreas, se encuentra en la provincia de Pontevedra, en el término municipal de Tuy. Es un paraje de origrafía accidentada, en el que el curso de agua más importante es el Arroyo del Seijal, afluente del río Miño. La vegetación arbórea principal está formada por pinos negrales, y la escasa fauna la constituyen zorros, conejos y perdices. Este Parque Natural no tiene demasiado interés desde el punto de vista faunístico y florístico, siendo más importante desde el punto de vista arqueológico. Desde Pontevedra, por la nacional 550, se accede hasta la población fronteriza de Tuy, a orillas del Miño, donde existe un Parador de Turismo. Islas Cies Las Islas Cíes, que en su conjunto tienen una superficie de 433 hectáreas, se encuentran situadas en el océano Atlántico, a la entrada de la ría de Vigo. Las tres islas: San Martín, Monte Faro y Monte Agudo, presentan dos tipos de costa distintos. La costa occidental, que da al océano Atlántico, tiene un perfil cortado y abrupto; mientras que la oriental, que mira a la ría, presenta un suave perfil que se termina en abruptas playas. La vegetación es muy escasa por la salinidad del ambiente y la pobreza de los suelos. El tejo es la especie vegetal más abundante, con la jara y el espino. Existen repoblaciones de pinos y eucaliptos. El valor de estas islas radica en su avifauna marina. Allí crían más de 4.000 parejas de gaviotas argénteas, junto a un número más reducido de gaviotas sombrías y de cormoranes moñudos. Las islas constituyen uno de los escasos centroa de cría del arao común, con una población de 20 parejas. A estas islas sólo se accede por vía marítima. |
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